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La entrevista de selección no se reduce únicamente a la conversación con el candidato. Antes y después del encuentro, debes llevar a cabo una serie de tareas imprescindibles para asegurarte de que el encuentro será provechoso. Vamos a ver de cuáles se trata.
Preparación
Como en cualquier reunión, el trabajo previo incrementa la eficacia. Para empezar, si aún no la tienes, elabora una descripción del puesto de trabajo que recoja los requisitos del puesto. A continuación, analiza la información que tengas sobre el candidato (su currículum, carta de presentación, solicitud de empleo,
, resultados de los test de selección), etc. para hacerte una idea de su perfil. A partir de estos datos, prepara un guión con los temas a tratar en la entrevista: presentar el puesto, identificar las aptitudes que buscas, aclarar aspectos confusos del CV, etc.
Desarrollo
En una entrevista de selección, el objetivo es que tú controles la conversación pero sea el candidato quien más hable. De modo que, tras recibirle educadamente y explicarle lo que deseas conseguir con este encuentro, empieza a plantearle las cuestiones recogidas en tu guión. Fíjate tanto en sus respuestas como en el lenguaje no verbal, si se siente cómodo, si se contradice, etc. Una buena forma de medir su sinceridad es pedirle que autovalore sus puntos fuertes y débiles. Al terminar, dale al candidato tu opinión sobre cómo lo ha hecho, sin comprometerte.
Evaluación
Al igual que la preparación, es una fase a la que no se suele prestar suficiente atención. No se trata de decidir qué candidato te gusta más, sino de valorar tres aspectos: 1) Si tiene la cualificación necesaria para desempeñar el puesto; 2) Si manifiesta la motivación adecuada para asumirlo con la dedicación y el compromiso deseables; y 3) Si se integrará bien en el equipo por su carácter, trayectoria, etc. Recuerda que a menudo el mejor candidato no es el que acredita más formación o experiencia, sino el que ofrece más equilibrio en estas áreas.
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