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Telefónica está implantando una nueva red de telecomunicaciones a más velocidad en los barrios nuevos de ciudades como Madrid y Barcelona. El problema es que la operadora no tiene previsto dar acceso a sus competidores a esta infraestructura, lo que podría suponer que los residentes de estas zonas sólo puedan contratar Internet a Telefónica.
El control de las redes de telecomunicaciones vuelve a enfrentar a Telefónica con sus rivales. Como es conocido, al heredar el antiguo monopolio, Telefónica gestiona la red de cable de cobre por dónde circulan las llamadas fijas y el ADSL, por lo que está obligada a ceder parte del uso de esta infraestructura a sus competidores.
Pero, en los últimos meses, Telefónica ha empezado a implantar una nueva red alternativa que combina la fibra óptica con el cable de cobre tradicional. Esta innovadora infraestructura se instala en los nuevos barrios de las principales ciudades y supone una mejora en la velocidad y fiabilidad de la red.
Red exclusiva
El problema es que esta nueva red ya no pertenece a la instalada por Telefónica cuando tenía el monopolio de las telecomunicaciones y, como la está pagando la operadora, no tiene intención de permitir que sus competidores la puedan usar.
Los competidores de Telefónica pusieron el grito en el cielo alegando que, con la nueva red, Telefónica tendrá el monopolio de teléfono e Internet en miles de nuevas viviendas, lo que limitará la posibilidad de elección de los clientes.
Aunque inicialmente la CMT les dio la razón, ahora ha matizado su postura: Telefónica deberá dar acceso a la competencia a su nueva red, pero sólo a aquellos operadores que inviertan en infraestructuras de alta velocidad.
De esta forma, la CMT pretende impulsar la modernización de las redes de telecomunicaciones en España que, debido al inesperado y prolongado éxito del ADSL, siguen basándose principalmente en el viejo tendido de cobre.
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