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Colaboraciones

Sobrevivir a la empresa familiar

 

En España existen casi tres millones de empresas familiares, que generan el 75% del empleo privado y el 70% del PIB nacional. Sin embargo, más de una tercera parte de estos negocios desaparece con la generación fundadora y sólo un 10% llega a sobrevivir hasta la tercera o cuarta generación.

¿Cuáles son las causas de esta elevada mortalidad de las empresas familiares?

Principalmente hay dos motivos: la falta de profesionalización de la familia empresaria y la mala gestión del proceso de sucesión. Como en todos los asuntos importantes, lógicamente también influye la falta de comunicación.

Profesionalizar la empresa familiar
Las empresas familiares suelen nacer como pequeños negocios en los que el fundador y sus familiares realizan la mayor parte de las tareas.

Luego, con el tiempo, si la empresa prospera y contrata a otros trabajadores, los miembros de la familia os vais reservando los puestos de más responsabilidad.

Sin embargo, cuando la empresa alcanza una cierta dimensión, es imprescindible que las personas que ejercen estos cargos de responsabilidad (directivos, consejeros, accionistas) contéis con los conocimientos adecuados.

Cuando la empresa se hace mediana o grande y tiene que competir en un mercado global, ser miembro de la familia ya no basta, aunque hayas “mamado” el negocio desde la infancia. Además, si dais preferencia a personas menos preparadas sólo porque son de la familia, ahuyentaréis a los empleados más capacitados.

Así mismo, los derechos y deberes de los miembros de la familia que participáis en la empresa deben regularse mediante un protocolo familiar por escrito.

Planificar la sucesión
El momento más delicado en la vida de una empresa familiar es cuando el fundador se retira y deja el negocio a sus sucesores.

Este proceso lo debéis gestionar con toda la antelación posible y cumpliendo los siguientes requisitos:

-Preparar adecuadamente el retiro del fundador, de forma que acepte que ya no seguirá dirigiendo la empresa, pero se mantenga ocupado con otras tareas que le interesen como ser consejero, dirigir la fundación familiar, etc.

-Preparar al sucesor para que sea capaz de liderar el negocio y la familia. Esto requiere un plan de formación que incluya prácticas y responsabilidades directivas en la empresa familiar y en otras compañías, además de conocer bien a la familia.

-Desligar el patrimonio personal del negocio. Junto a la empresa, el fundador lega a sus sucesores un patrimonio que deberán compartir. Es necesario que gestionéis estos activos para que sean rentables, mediante un holding o similar.

La importancia de la comunicación
En todos estos procesos es fundamental una correcta gestión de la comunicación.

El fundador debe ser capaz de establecer canales de comunicación efectivos con su propia familia, más allá de su ámbito íntimo, que le permitan conocer las expectativas y visiones de sus sucesores de cara al futuro.

Además, a medida que la familia madura y se amplía con nuevos matrimonios, sus miembros deberéis aprender a relacionaros con otras personas que no son de vuestra sangre, pero que tendrán un papel fundamental en el futuro de la familia.

En este sentido, son muy recomendables las reuniones formales de los miembros de la familia empresaria (el Consejo de Familia), con la participación de asesores que os ayuden a tomar las decisiones más importantes.

Por otro lado, dentro de la empresa familiar también es fundamental que existan una correcta comunicación interna. La distinción entre los empleados que son miembros de la familia y los que son simples asalariados siempre genera tensiones, que es necesario prevenir con políticas de fidelización e incentivos.

Finalmente, si la empresa familiar consigue llegar a una segunda o tercera generación, será fundamental una buena comunicación, entre los miembros de vuestra cada vez más extensa familia y los órganos de gobierno, progresivamente profesionalizados, que requiere un negocio en expansión.

En definitiva, gestionar una empresa familiar exige saber combinar la capacidad de hacer negocio con la habilidad para liderar la familia, contando con los apoyos necesarios en ambos ámbitos y empleando mucha, mucha comunicación.