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Conseguir que un cliente abone una deuda pendiente puede poner a prueba la capacidad “diplomática” de tu empresa. ¿Cómo reclamar un pago de forma firme, pero educada? ¿Qué pasos existen antes de recurrir a un largo y costoso proceso judicial? Te explicamos todas las etapas.
Fase 1: información
En ocasiones, el impago de una factura se debe a un descuido o malentendido. Una llamada, e-mail o carta recordando el pago pendiente puede bastarte para cobrar.
Fase 2: reclamación formal
Si no obtienes respuesta, envía una comunicación firme pero educada, mediante carta certificada o un telegrama.
Otra medida de presión puede ser congelar cualquier otro servicio o pedido que tenga contratado el cliente con tu empresa.
Fase 3: ultimátum
¿El cliente sigue sin darse por enterado? Prepárate para ir a los juzgados. Pero antes, envía un ultimátum: si en 48 horas no paga, recurrirás a tus abogados.
Además, notifícale que en ese caso le reclamarás también los intereses de la deuda, que pueden llegar al 10% de la cantidad pendiente de pago.
Fase 4: procedimiento legal
Aunque las cosas han mejorado bastante en los últimos años, reclamar una deuda por vía judicial puede ser largo y costoso. Ponte en manos de un profesional y procura agotar todos los procedimientos simples que tienes a tu disposición.
Por ejemplo, los juicios monitorios permiten reclamar deudas hasta 30.000€ y se resuelven en menos de 30 días. Sólo tienes que acreditar el pago pendiente, mediante un documento como una factura, y no hace falta ni abogado.
Así mismo, los juicios cambiarios permiten reclamar rápidamente letras de cambio, cheques o pagarés.
En ambos casos, el cobro se obtiene mediante el embargo judicial de las cuentas o los bienes de la empresa o persona morosa.
Las empresas especializadas en reclamar pagos también son una opción a tener en cuenta, pero valora cuidadosamente el coste y las garantías que ofrecen.
Si tienes que reclamar una deuda, utiliza las plantillas de esta sección.
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