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Aprende a vender a puerta fría

 

La venta puerta por puerta es una de las mejores escuelas de técnicas comerciales. Si llegas a dominarla, serás capaz de vender correctamente en cualquier otro escenario. Aquí tienes algunas ideas y recomendaciones para introducirte en esta “dura” práctica.

Planifícate bien
Vender a puerta fría no equivale a hacerlo a ciegas. Escoge una zona donde haya clientes que se ajusten a tu perfil y traza tus rutas para aprovechar el tiempo al máximo. Ve anotando los sitios que ya has visitado para evitar repetirte y mejorar tus itinerarios en los días posteriores.

Mentalízate antes
La venta puerta a puerta requiere una motivación excepcional. No te la tomes como un castigo o un trabajo temporal: enfócala como una oportunidad para aprender y convertirte en un gran vendedor. Si llegas a dominar esta técnica comercial, no habrá otras ventas que se te resistan.

Ponte en su piel
Mírate al espejo e imagina cómo te sentirías si fueras la persona que te abre la puerta. ¿Das una imagen adecuada? ¿Transmites confianza? ¿Tienes pinta de vendedor? ¿O de asesor que viene a resolver una necesidad? Todo esto te ayudará a diseñar una mejor puesta en escena.

Ensaya tu entrada
Las primeras frases son clave para evitar que te cierren la puerta en la cara. Prueba diversas fórmulas breves y directas, centradas en los beneficios de tu oferta y asegurando al cliente que no le harás perder el tiempo ni comprar algo que no necesita. Pule tu entrada hasta que “brille”.

Actúa con naturalidad
Suceda lo que suceda, compórtate como si fuera lo más normal del mundo. Hay vendedores que se hunden a sí mismos cuando preguntan incrédulos: “¿De verdad quiere que pase?”, al haberse acostumbrado al rechazo. Si ni tú crees en lo que estás haciendo, no les convencerás.

No te dejes desanimar
Casi todos los consumidores han desarrollado alguna técnica instintiva para enfrentarse a los vendedores puerta a puerta. De modo que deberás recurrir a tu espíritu positivo para no dejarte vencer por la primera negativa y buscar algún resquicio para despertar el interés del cliente.

Extrae información
Si un cliente no se muestra interesado, agradécele su tiempo igualmente y aprovecha para preguntarle por otros clientes que puedan ajustarse al perfil. Por ejemplo, si no has logrado contactar con su vecino, pregúntale amablemente si sabe a qué hora suele llegar éste a casa.

Persiste para triunfar
Cierto: el porcentaje de éxito de la venta a puerta fría es bajo. Es necesario visitar a muchos clientes para cerrar una venta. Pero tampoco hay tanta diferencia respecto al telemarketing y otras técnicas comerciales; de modo que sigue con tu planificación y haz balance al terminar.