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La delegación es una de las artes directivas que más cuesta aprender. Tenemos tendencia a intentar hacerlo todo, pero recuerda que no estás sólo: existe la posibilidad de delegar decisiones, asuntos y preocupaciones hacia abajo... ¡y hacia arriba! Es sólo cuestión de aprender cómo hacerlo.
¿Qué es?
Delegar no consiste en asignar a otros las tareas que no te gustan, sino en distribuir los trabajos y la capacidad de decisión, en función de las habilidades de cada persona. Delegar es confiar, no endosar “marrones”.
¿Qué delegar?
Puedes delegar las tareas más rutinarias, y las que te quitan tiempo para desempeñar otras responsabilidades más importantes. También es bueno delegar para poner a prueba a los colaboradores, y ayudarles a formarse.
¿Qué NO delegar?
Nunca delegues tareas directivas como la planificación, la gestión y la motivación del personal. Tampoco conviene delegar si el colaborador no está preparado.
¿En quién puedes delegar?
Normalmente se delega en los colaboradores, pero debes asegurarte de que cuentan con los conocimientos, el tiempo y la motivación suficiente para la tarea.
También puedes delegar hacia arriba, es decir, transferir a tus superiores decisiones o asuntos que te desbordan, o que consideras que deben conocer.
¿Cómo delegar?
El proceso básico para delegar un asunto consiste en:
1. Definir la tarea, los objetivos y los plazos
2. Seleccionar a la persona adecuada
3. Asegurarte de que cuenta con tiempo y herramientas para asumir la tarea
4. Acordar un sistema de seguimiento y medición de los resultados
5. Conceder la autoridad y el margen de maniobra suficientes
6. Mantenerte accesible para posibles consultas y dudas
7. Al finalizar la tarea, expresar felicitaciones y/o críticas constructivas
A tener en cuenta
-Asignar tareas a otros implica la posibilidad de equivocarse, pero la responsabilidad es siempre de quién decide delegar, no del colaborador.
-Aunque creas que tú puedes hacerlo mejor, a menudo delegar vale la pena para ganar tiempo y contribuir al desarrollo profesional de tus colaboradores.
-Evita delegar en exceso en una misma persona, para no agobiarla. O incluso convertirla en una amenaza directa para tu propio puesto de trabajo…
-Delegar tareas no significa disfrutar de tiempo libre mientras los demás trabajan, sino poder centrarte en las tareas más importantes que tienes asignadas.
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