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Cuando las cosas no van bien, el pesimismo rápidamente se instala en tu equipo. Si no haces nada para combatirlo, en poco tiempo destruirá toda la motivación y empezará a generar conflictos. Aquí tienes algunas recomendaciones para neutralizarlo con éxito.
Busca las causas
No te conformes con la creencia de que tu equipo es pesimista por naturaleza. Averigua qué informaciones o percepciones provocan esta sensación preguntando y fijándote en los hechos.
Identifica los focos
A menudo, el pesimismo colectivo es provocado por uno o varios miembros del equipo que influyen negativamente en los demás. En dichos casos, deberás centrarte en estas personas.
Excluye a los saboteadores
En ocasiones muy concretas, el pesimismo se transforma en sabotaje cuando cuestiona tu liderazgo o intenta desestabilizar al equipo. Si eso sucede, aparta del grupo a los causantes.
Plantea el problema
Haz saber a tu equipo que te preocupa la atmósfera negativa y que te esfuerzas por crear un ambiente más optimista. Es frecuente que, al darse cuenta del problema, mejoren su actitud.
Implica a los demás
Pide a tu equipo que te ayude a darle la vuelta a la dinámica pesimista, planteando sus dudas y temores, además de buscar soluciones entre todos. La implicación suele generar motivación.
Clarifica los malentendidos
Responde con información objetiva a los comentarios negativos y rumores que surjan en el trabajo. Suele ser difícil atajarlos de raíz, pero con una comunicación constante pierden fuerza.
No escatimes la información
Si la empresa atraviesa una situación difícil, no intentes ocultarlo a los empleados. Lo acabarán sabiendo, así que es mejor que tengan toda la información para valorar cómo están las cosas.
Acepta la pluralidad
Combatir el pesimismo no significa perseguir a los que no comparten tus previsiones más optimistas. A menudo tienen argumentos sólidos y pueden ayudarte a ser más realista.
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